El renacer de una vida oscurecida por la bestialidad de una sensación de querer explotar, de querer expresar lo que uno sabe que existe en lo más profundo de uno mismo versus la realidad de una vida superficial que te quiere hacer creer que el Ángel habita en lo común en lo ordinario en las restricciones marcadas por ese otro humano que creyó que la cordura se encuentra en el control de los instintos animales, los instintos más auténticos que jamás llegaron a existir. El Monstruo despierta cuando la puerta a la luz divina se cierra y la oscuridad de esas cuatro paredes equidistantes al paraíso no dejan que la energía de una vida fluya por el laberinto de las pasiones que son el fruto de la existencia.
Él dice, “nunca pude ser Monstruo, sin embargo, siento el pálpito de su corazón hambriento por experimentar la bestialidad de la vida” y sigue su camino intransitable dentro de la autopista del mundo ordinario. El Monstruo no deja de acechar las entrañas del ADN de la creación, es su más perfecta creación, es el balance del universo, como la luz lo es a la oscuridad.
La sensación de querer SER, la lucha entre el cielo y el falso infierno, una eternidad con su tiempo finito que no tiene piedad del alma del que desperdicia la oportunidad de mostrar al mundo por que un Dios misericordioso y exigente le dio un tesoro único que compartir con el resto de las entidades que viajan en el continuo de la energía de un mundo que a través del tiempo olvido la realidad del paraíso.
El Ángel de la muerte transita en su cuerpo, le dice “cállate, obedece, sigue las leyes de los humanos, sucumbe a una vida sin riesgos y vive sin retos, una vida fácil. Déjate llevar por tus instintos más bajos, no hagas esfuerzos innecesarios, y te daré lo que piensas que te mereces, NADA.”

Una gran batalla está a punto de iniciar, el olor de una herida que transpira gotas de sangre, una batalla sin tregua, una lucha imaginaria que deja secuelas en el mundo externo, que nadie más entenderá, una lucha de locos, una lucha por sacar a la luz la bestia celestial que fue amarrada paso tras paso, engaño tras engaño. El monstruo acecha con cada recuerdo de la singularidad de la creación, del origen del universo, del porque fue creado.
Hoy el Monstruo se revela, se despierta, quiere sentirse vivo. Él dice, “Voy a por ti Ángel de la muerte, voy a cortar las alas del lazo invisible que alimenta con veneno la sangre que mantiene vivo a mi corazón. Hoy me rebelo por última vez, no hay ninguna opción más, debes de dejar mi vida para así poder vivir.”
El nuevo día está a punto de iniciar, el Monstruo en mi se convierte en el guerrero de la luz, en el guerrero de todos los que saben que una vida con sentido, una vida bien vivida, es una vida con lucha, con riesgos, con amor compartido, y con el coraje de dar sin temer a no tener.
Él Monstruo en mi dice, “Ángel de la muerte no te descuides ni un segundo porque la luz de mi espada está cabalgando en el flujo de la vida, no puedes detenerme, voy a destruir la mentira que creaste y voy a mostrar la luz de la verdadera libertad al resto del mundo.» Hoy continuaré avanzando hasta conquistar de nuevo el castillo de mis sueños.
Continúa Avanzando
Marc Miró
Marc Miró – Ingeniería del Desarrollo Humano – enfocado en la transformación y crecimiento personal a través de facilitar el desarrollo de liderazgo para así crear las bases del éxito personal