La Sanación Organizacional

Una de mis creencias más arraigadas es que un negocio, una empresa, actúa como un ser vivo, es una entidad viva. Con el paso del tiempo, y el haber trabajado con empresas con el objetivo de mejorar la productividad, me he dado cuenta de que la habilidad de una empresa en cuanto a la mejora del rendimiento es directamente proporcional al estado de salud de estas misma. He trabajado con empresas que están en situaciones comprometedoras donde la necesidad de mejora es imperativa, y hay empresas que entienden que para tomar ventaja de la demanda del mercado con sus productos o servicios deciden el mirar cómo mejorar su efectividad para poder cumplir con dicha demanda. En ambas situaciones estamos enfocados en el mismo resultado, pero el esfuerzo o energía necesaria para el cambio es normalmente más grande en el primer caso por la necesidad inmediata de este cambio.

Antes de querer mejorar una empresa primeramente necesitamos saber dónde queremos ir, nuestra meta. A continuación debemos analizar donde estamos y finalmente debemos planear nuestras acciones de acuerdo a la brecha entre donde estamos y a dónde queremos ir. Nuestras acciones deben de tener en cuenta  los diferentes factores que apoyan u obstaculizan nuestra iniciativa de cambio.

Todos hemos probablemente visto que cualquier ser humano con el que nos hemos encontrado necesita algún tipo de sanación sin importar que tan exitoso o feliz sea. Hay demasiadas variables en nuestro día a día en la vida para poder estar bien para siempre. El reto que la vida nos trae es la habilidad de encontrar el espacio para crear nuestra sanación en las áreas más necesitadas en el momento presente.  Las áreas que necesitan sanación cambian con el tiempo. Al enfocarnos en nuestra sanación estamos apoyando el desarrollar un nivel de salud que nos permitirá adaptarnos y crear cambios necesarios en nuestras vidas.

La sanación organizacional se basa en trabajar en sanar las áreas de dentro de la organización que han sido afectadas por los cambios de la empresa a través del tiempo. Necesitamos ser cuidadosos el no confundir resultados empresariales con el nivel de salud de la empresa, no están totalmente correlacionados. Podemos encontrar una empresa que este prosperando por la alta demanda de su producto o servicio y que al mismo tiempo tenga áreas dentro de la organización que estén bajas de salud, es solamente que muchas veces la mejora en rentabilidad oculta los estados poco saludables de esas áreas. El impacto de áreas bajas de salud se sentirá realmente cuando la empresa sienta la presión y el impacto de factores externos o estén ocurriendo cambios internos que sean drásticos.

La habilidad de una empresa para el con el cambio, el transformarse, está directamente correlacionada con las salud organizacional de dicha empresa. Las personas y los equipos que son parte de la organización son como atletas con la diferencia que en la organización no se realizan entrenamientos continuos sino que se demanda un estado mental continuo enfocado al rendimiento. Ya es suficientemente dificultoso para un atleta el rendir, aun así cuando entrenan de manera diaria, al mismo nivel en todos sus eventos para que tengamos dentro de una organización que rendir a un nivel alto al menos ocho horas al día por lo menos cinco días a la semana. Seamos realistas nadie rinde al mismo nivel ocho horas al día cada día en su trabajo.

Para iniciar nuestro trabajo en comprender el nivel de salud de nuestra organización debemos de enfocarnos en evaluar las siguientes áreas: Individuo, Liderazgo, Estructure

Individuo

Cada individuo dentro de la organización debe de evaluar:

¿Estoy feliz aquí?

¿Entiendo hacia donde la empresa está hiendo o quiere ir?

¿Están mis valores alineados con los valores de la empresa?

¿Me siento parte del equipo/organización?

¿Entiendo mi rol dentro de la empresa?

¿Entiendo el impacto de mis acciones?

¿Me siento apasionado sobre mi trabajo?

¿Tengo las habilidades necesarias para hacer mi trabajo?

¿Tengo las herramientas para hacer mi trabajo?

Liderazgo:

Cada líder dentro de la organización debe evaluar:

¿Se cuáles son las prioridades de la empresa y mi área para este año?

¿Están mis acciones apoyando las prioridades de la empresa?

¿Estoy apoyando a mi equipo al 100%?

¿Entiendo lo que apoya el buen rendimiento de cada uno de los miembros de mi equipo?

¿Me comunico lo suficiente con mi equipo? ¿Es mi comunicación de dos direcciones?

¿Recibo retroalimentación periódica de mi equipo en cómo se sienten sobre la empresa y mi estilo de liderazgo?

¿Estoy tomando tiempo para realizar coaching a miembros de mi equipo?

¿Entiendo el impacto de mis acciones y comportamientos con mi equipo?

¿Tengo un plan de desarrollo para poder mejorar mi rendimiento?

¿Estoy emocionado sobre el futuro de la empresa?

Estructura:

Cada individuo de la organización debe evaluar:

¿Tengo metas? ¿Entiendo mis metas?

¿Tengo indicadores para medir mi rendimiento, el de mi equipo y el de mi área? ¿Entiendo lo que significan los indicadores?

¿Tengo reuniones diarias para evaluar el rendimiento del área y mi propio rendimiento?

¿Conozco y entiendo los indicadores generales que mueven a la empresa?

¿Tengo una herramienta que me permite registrar los problemas y establecer un plan de acción?

¿Tengo una herramienta que me permite analizar los problemas diarios, semanales y mensuales de mi área?

¿Existe un proceso para eliminar actividades sin valor agregado?

Contra más respuestas positivas se obtengan más saludable será el nivel de la organización. En los casos donde las respuestas sean negativas se deberá analizar las causas y definir el tipo de solución a realizar. Cada respuesta negativa tiene un impacto negativo de cierto nivel dentro del funcionamiento de la empresa.

Nosotros sabemos que contra más saludable estemos, físicamente y mentalmente, más fácil será el crear los cambios que queramos en nuestras vidas y más preparados estaremos para sobrellevar dificultades. De la misma manera una empresa es capaz de adaptarse al impacto de los cambios creados por factores externos contra más saludable esta organización sea. La salud no se basa en sentirse bien pero en el tener una base sólida que nos permita el enfocarnos en las cosas que permiten resultados positivos sin importar como nos sentimos durante ese periodo de tiempo.

Como dijo Einstein alguna vez, “La locura es el estar haciendo la misma cosa una y otra vez y el esperar resultados diferentes.” Debemos de empezar a pensar diferente si queremos crear una organización saludable y fuerte que apoyara el crecimiento y sostenibilidad de la empresa. Los líderes dentro de una organización tienen la responsabilidad de diagnosticar el nivel de salud de la organización, es parte de su trabajo, de su rol. Una organización saludable implica una mayor productividad, menos problemas de calidad, y equipos e individuos más fuertes que apoyaran a la empresa hasta el final.

Continua Avanzando.

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