Tu inocencia de niño, tu poder eterno

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Es una experiencia increíble para el corazón el ver como niños juegan entre ellos, sin limitaciones ni prejuicios con una libertad de expresión total. Hoy mientras estaba almorzando en un centro comercial había un grupo de familias también almorzando cerca de mi mesa con sus hijos. Aunque se movían más de lo normal alrededor de las mesas del restaurante era una experiencia increíble el observar las risas y las bromas que se hacían los unos a los otros mientras sus padres estaban concentrados en sus propias conversaciones.

En mi momento de felicidad interna observando “el show” de los niños me preguntaba cómo se verían estos mismos niños en unos años cuando esos momentos de experimentar de ser uno mismo se pierdan en la memoria de sus sueños. ¿Por qué perdemos  esa habilidad de ser una bola de energía creadora de felicidad? ¿Porque todo tiene que cambiar y con esto tenemos que perder algunas de nuestra habilidades innatas? ¿Por qué? No estoy seguro de tener la respuesta a este ciclo natural de nuestra vida.

Una de las cosas que he podido observar es que alguno de los “locos” más exitosos que he conocido son personas que aún viven en ese mundo de fantasía, de felicidad, mientras al mismo tiempo navegan en un mundo que reclama su atención y enfoque en actividades muchas veces sin valor o sin un propósito significativo. También cuando evaluó mis éxitos la mayoría de estos provienen de esos momentos donde mi esencia de libertad y movimiento mental han surgido a la superficie de mi vida y me han permitido ver más allá de lo que había delante de mí, más allá de lo que todos los demás han podido ver.

Volviendo a los niños del restaurante, otro suceso que me fascinó fue la manera que crece su grupo que hacen amigos aunque sea temporalmente de otros seres vivos, otros niños que estaban cerca su entorno. La sutileza en cómo se comunican sin palabras es extraordinaria, se entienden con una mirada y se dan permiso solo con una sonrisa. Después todos juntos corren libres por la “pradera” del centro comercial como si fuesen parte del entorno, saltando y riendo sin parar.  Felicidad en su forma más pura.

Una de nuestras metas diarias tendría que ser re-encontrarnos con nuestro niño interior, conectar con esa inocencia y esa alegría sin fronteras, que nos permitiera por un momento sentirnos libres, y recordar lo que vivir realmente significa. El conectar con nuestra esencia de niño no quiere decir que nos vamos a volver irresponsables o que vamos a empezar a correr en medio de un centro comercial o el trabajo jugando con cada persona que encontremos en nuestro camino.

Es irónico como todos estamos buscando esa energía infinita, esa alegría por vivir, esas ganas de experimentar, cuando la respuesta está más cerca de lo que pensamos, está en nuestro interior esperando que la escuchemos, que le demos el tiempo que se merece.

A que esperamos, nuestra esencia de niño nos espera con los brazos abiertos, con todo su amor incondicional y con toda la sabiduría de una vida que ha observado nuestro camino desde la profundidad de su propio paraíso.

Deseándote éxitos y bendiciones.

Marc Miró

ContinuAvanzando

 

Marc Miró – enfocado en la transformación personal a través de facilitar el desarrollo de liderazgo personal para así crear las bases del éxito personal

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